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martes, 14 de agosto de 2012

¿por que las raices de las plantas siempre crecen hacia abajo?

Hoy la inspiración me lleva a escribir sobre como los organismos vivos son capaces de saber donde están. más concretamente a eso que llaman orientación espacial,  o lo que viene a ser lo mismo, como saben los seres vivos donde está arriba y donde está abajo. En los animales, existen órganos especializados en determinar dónde y cómo estamos situados y cuál es nuestro movimiento, pero.... ¿ y en las plantas?. ¿como saben las raíces donde esta "abajo"?.

Pues bien, la respuesta en las plantas es tan simple como ingeniosa. Existen unas células, cerca de la punta de la raíz, que acumulan grandes  bolas de almidón en su interior, tan grandes que la gravedad actúa sobre ellas y no están flotando libremente como suele pasar en el interior celular. Pues bien, estas pelotas de almidón caen hacia abajo, y se acumulan en la parte de las células que esta más baja. A estos acúmulos de sustancias (en otros bichos son sales de calcio, por ejemplo) se los llama estatolitos.

Así, cuando ponemos una planta de lado, estos estatolitos se moverán de donde estén, y volverán a colocarse en la parte más baja de la célula. Al poco tiempo, podremos ver como las raíces se empiezan a doblar, y cambian su dirección para seguir creciendo hacia abajo.

Estas células, como ya he dicho, están en la punta de la raíz. Si cortamos la punta de la raiz en un experimento, la raíz es insensible a la gravedad, y deja de saber donde está abajo.



 Imagen tomada de Wikipedia.org.





En el caso de los animales, la cosa es un poco más compleja. Entre otros muchos sistemas (la vista, por ejemplo) el más curioso es el sistema vestibular. En nuestros oídos, tenemos el órgano dibujado arriba.  básicamente consiste en 3 círculos  rellenos de liquido, colocados en los tres ejes del espacio. (uno a lo alto uno a lo ancho y otro a lo largo,  para entendernos). Pues bien, embebidos en ese liquido, hay una serie de membranas. Cuando giramos la cabeza el liquido se mueve, y al moverse empuja esas membranas. Ese movimiento de las membranas dentro de los tubos es captado y enviado al cerebro, que lo interpreta, y nos dice que estamos girando a la izquierda.

Lo más gracioso de este sistema es que es muy útil para captar cambios de movimiento con respecto al estado anterior, pero bastante malo para captar el movimiento en si. Podéis hacer el siguiente experimento con vuestros hijos muy fácilmente: 

En una silla de oficina giratoria, tapadle los ojos (es importante, para que la vista no interfiera), y ponedlos a girar hacia la derecha. Preguntadles hacia donde se mueven, y posiblemente lo acertaran. Pero lo gracioso viene ahora. Mantened este movimiento un  rato, y después parad la silla. Preguntadle a vuestro hijo, y os dirá que  se está moviendo hacia el lado contrario al que lo girasteis! 

La explicación es sencilla (aunque el mecanismo por el que sucede es bastante más complejo). Cuando mantenemos el giro durante un cierto tiempo a una velocidad  mas o menos constante, el sistema nervioso y el cerebro simplemente dejan de registrar esa señal. y la ignoran (se podría decir que "se acostumbran"). Cuando en cambio paramos la silla, lo que registran es que hay un cambio de movimiento, con  menos movimiento hacia la izquierda. Pero como se había dejado de registrar el movimiento anterior, el cerebro piensa que está parado, y traduce menos movimiento hacia la izquierda, como mas movimiento a la derecha.

Esto es lo que sucede también cuando los niños  giran como locos, y al parar se marean. Se produce una "descolocación" de este sistema, y si además lo juntamos con que las señales que manda este sistema no cuadran con las que manda la vista y el tacto en los pies (entre otros), al final el cerebro se vuelve loco, y se produce un mareo. 



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